Comienza Bayly a “balancear bandos”.  Alega que Capriles se juega la vida en Venezuela.  Él sabe que un individuo que, de manera pertinaz y contumaz, legitima los múltiples fraudes del régimen, no puede estar en peligro… ¡todo lo contrario!  A Capriles hay que cuidarlo como gallo fino, ya que es la herramienta más importante para mantener la imagen democrática y constitucional del régimen.

 

Eso sí, un loco cualquiera, para congrasearse con el régimen, le pudiera volar la tapa de los sesos… eso sí.  Pero para evitar esa fortuita y muy-posible eventualidad, el régimen le tiene montado un aparato de seguridad, casi tan impresionante como el que le tiene montado a Maduro.

 

También Capriles podría convertirse en un “objetivo militar” de esos grupos radicales y extremistas que ven en él al aliado del régimen que hay que sacar del medio, para poder comenzar a transitar el camino hacia la libertad.  Sería un esfuerzo inútil, porque a quien hay que sacar del medio es al concepto de la “conchupancia”, no al conchupante de turno.

 

Lo mismo sucedería con Maduro.  Sacarlo del medio sería una molestia para los Hnos. Castro, no una solución para la recuperación de la democracia en Venezuela.  Sacando a Maduro queda Diosdado o cualquier otro timbiriche a quien le echen mano desde Cuba.

 

 

Una Producción de

Robert Alonso

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