“Cuando los hombres callan, hablan las piedras”

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“¿Lo sabía La CIA?”

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Desde el principio de la humanidad, ha existido una fascinación por lo oculto, por las teorías conspirativas, ya sean transmitidas por la vía oral o escrita.  Los temas sobre los Illuminatis, o sobre el Nuevo Orden Mundial, constituyen pruebas exactas de ello.  Las líneas que ustedes están a punto de leer… si es que las leen, se incluyen – posiblemente – dentro de lo conspirativo, de las fábulas… dentro de lo que se conoce como “legenda urbana”.

 

Corría el año 2006.  Venezuela se preparaba para unas “primarias” a fin de decidir quién sería el candidato que se enfrentaría a Chávez en las entonces-elecciones presidenciales.  Fue durante el primer trimestre de ese año que conocí al Comandante Marlon Gutiérrez, “El Comandante Galil, líder político de la “contra” nicaragüense.  El mismo día en que lo conocí, me informó que no habría “primarias” en Venezuela, ya que Chávez tenía decidido al “candidato” de la “contienda” con el cual pactó su “victoria”, tal y como hiciera Daniel Ortega con su entonces-futuro contendor, Eduardo Montealegre, quien se le “enfrentaría” a Ortega en la última semana de noviembre de aquel año 2006.

 

El “Comandante Galil”, según él, se había enterado por un informe emanado de la CIA que le habían hecho llegar desde su natal Nicaragua.  En un principio, tímidamente comencé a divulgar esta información, debido a la credibilidad de la cual era acreedor el Sr. Gutiérrez en los medios políticos de Miami.  Semanas después, viendo Globovisión, apareció Julio Borges en pantalla anunciando que no habría “primarias” y que el candidato del “consenso” (¿?) sería Manuel Rosales. 

 

Inmediatamente me apresté a denunciar, con furia, el pacto Rosales-Chávez y comenzaron a llover informes de todas partes… y toneladas de insultos y amenazas.  Tal vez habría probado que era un instrumento a través del cual divulgar las componendas que, diariamente, se sellaban en la Venezuela de los Hnos. Castro, pero – al mismo tiempo – era el ÚNICO que salía (tanto en Venezuela como fuera de ella) con informaciones que para entonces – a todas luces – parecían descabelladas, irresponsables y desquiciadas. 

 

Llegaron las “elecciones” (de 2006) y ambos, Rosales como Montealegre, cantaron “derrota” antes de que cantara el primer gallo de la madrugada, tal y cómo me habían informado que sucedería en estos dos casos… tal y como me había cansado de repetir en los programas de radio y de televisión: ¡y de publicar en mis escritos!

 

Llegó el año 2007 y el “Comandante Galil” me entregó, físicamente, un informe – supuestamente – emanado de la CIA, en el que se denunciaba las andanzas de infiltración en la oposición venezolana del Dr. Herman Escarrá, quien se había “apoderado” de un movimiento llamado “Comando Nacional de Resistencia”, a través del cual se canalizaban las frustraciones de los opositores duros de Venezuela, quien había salido con una maroma insostenible y descabellada, que él llamaba “La Gran Marcha (¿hacia Miraflores?) Sin Retorno”.  No dudé un segundo en darle curso a la información, sin mencionar la supuesta-fuente, como es lógico.   Entonces dirigía en Miami un semanario llamado “Venezuela Sin Mordaza”.  Le dedique a Escarrá varias primeras-páginas en esa publicación y una carta abierta que se hizo viral en la Internet.  Lo único que logré cosechar entonces y como en el pasado, fueron reproches, amenazas por montones… de insultos.  Me decían que estaba atacando a un líder de la “oposición” quien daba la cara en el país, exponiéndose a perder su vida, mientras yo escribía, cómodamente desde Miami.

 

Pasaron los días y recibí un SEGUNDO INFORME, también – supuestamente – de la CIA y de manos del Comandante Marlon Gutiérrez (“Galil”).  En ese informe se aseguraba que ya Chávez había pactado con su próximo “contendor”, para las presidenciales del año 2012: ¡CINCO AÑOS MÁS TARDE!   Se trataba de Henrique Capriles Radonski.

 

Me preguntaba hasta dónde había sido cierto lo de Escarrá y, ahora, con esta nueva información, comenzaba a sentir dudas, ya que Capriles no era presidenciable entonces.  Por encima de él estaban otros presidenciables, al menos de nombre… entre ellos, Julio Borges, su compañero de partido en Primero Justicia.  Sin embargo, por no dejar, le dediqué la primera página de la siguiente emisión de “Venezuela Sin Mordaza”… y no volví a tocar el tema.  Ya tenía demasiadas presiones con respecto a mis denuncias sobre el-nuevo-gran-líder, Herman Escarrá, quien se perfilaba como el sucesor de Manuel Rosales.

 

Pero el tiempo es infalible.  Llegó el año 2011 y uno de los pre-candidatos que optaría por la candidatura presidencial era, precisamente, Henrique Capriles Radonski.  Las “primarias” se llevaron a cabo en febrero del siguiente año (2012) y, ¡oh sorpresa!, las ganó Capriles… con una “pequeña” ayuda del CNE, organismo que – INCREÍBLEMENTE – manejó ese proceso comicial “opositor”, a través de sus maquinitas Smartmatic, las mismas que años después generarían un escándalo en los comicios presidenciales en EE.UU. por la asombrosa tecnología del “Botón Amarillo”.

 

El resto es historia… o leyenda urbana, como lo quieran ver.  Jamás verifiqué la autenticidad de los documentos que me había entregado el Comandante Gutiérrez, quien hasta el día de hoy mantiene buenos lazos de amistad con nuestra familia.  Los hechos hablaron y hablan por sí solos.  Quienquiera que haya sido el padre de ambos informes, la había pegado de punta a punta.  Las evidencias están ahí… tanto en videos como en las publicaciones de entonces.  ¿Cómo me fue posible “vaticinar” los tres magnos eventos?  Ya ustedes lo saben… y lo he dicho en muchas oportunidades, solo que hasta hoy no había publicado los informes recibidos, supuestamente, de la CIA vía Marlon Gutiérrez.

 

Al salir a la luz pública “El Acta de la Traición”, ya teníamos una prueba fehaciente e irrefutable de las componendas de “nuestros” líderes de la “oposición” con el régimen de los Hnos. Castro en Venezuela.  Consideré que había llegado el momento adecuado para publicar sendos informes y ratificar el primero recibido de manera oral, de la misma supuesta-fuente.  Sumen dos más dos y, tal vez, les dará CUATRO.